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COLECCIONISTAS DE MONEDAS

¿De dónde proviene el término «moneda» y cuál es su significado exacto? La historia de Juno y Moneta

Actualizado 11 Sep, 2023 •reading-time 6-8'
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Nota editorial: Este artículo se actualiza periódicamente para reflejar el valor actual de las monedas más valiosas.

En Coleccionistas de Monedas luchamos contra la desinformación que rodea al mundo de las monedas en la Red. Por esta razón nuestros artículos están escritos 100% por personas (no AI) y enlazamos a todas las fuentes y referencias de los precios de las monedas, para que tengas información real, actualizada y confiable.

En este artículo verás cómo, partiendo de los objetos que conforman nuestras colecciones, podemos realizar un ejercicio de arqueología semántica que nos desvela importantes cuestiones  sobre memoria, oráculos, guerras y religión en tiempos de la República Romana.

Como hablantes nativos del castellano, estamos acostumbrados a usar nuestro léxico sin detenernos a pensar en cómo lo hacemos o de dónde proviene. Esto es natural e inevitable, al igual que reflexionar si estamos empleando correctamente los términos al hablar un idioma extranjero.

Ahora bien, el castellano es una lengua romance, ya que deriva del latín, pero también recibió una considerable influencia del árabe durante los siglos en que la península estuvo bajo dominación musulmana, así como del griego debido a la influencia universal de esta cultura en occidente. Por lo tanto, si nos adentramos un poco en la etimología de algunas palabras, no son pocas las posibilidades de que descubramos historias sobre algo que nos parece lo más normal del mundo.

La etimología y el significado de la moneda

Partamos por lo básico: ¿de dónde proviene el término «moneda» y cuál es su significado exacto?

La Real Academia Española es clara: se origina del latín «monēta» y hace referencia al templo de Juno Moneta, donde se acuñaban estos objetos. La misma fuente los define también como instrumentos de cuenta, valor y pago, elaborados en pequeños discos metálicos de oro, plata, cobre u otros materiales, y marcados con los distintivos elegidos por la autoridad emisora.

Denario romano
La monēta romana por excelencia: un denario de plata acuñado por Publio Satrieno en el 77 a. C. Fuente: Heritage Auctions

El significado de la palabra «moneda» ha evolucionado con el tiempo, pero la palabra en sí misma no ha experimentado cambios significativos desde su origen en el latín hasta las lenguas romances actuales. En algunas lenguas, como el italiano, la escritura y la pronunciación son idénticas a las del latín original.

Sin embargo, volviendo al latín, que es lo que nos concierne en este artículo, «monēta» deriva del templo de la diosa Juno, con el epíteto «Monēta». Bajo la protección y en las cercanías de este templo se encontraban los talleres de fabricación de dinero en la Roma republicana. Pero, ¿por qué ocurría esto?

Juno Moneta: la Avisadora, su templo y los talleres de acuñación

Hablemos primero de Juno.

Juno era la reina de los dioses y, en conjunto con su hermano/esposo Júpiter, presidía el panteón romano. Era equivalente a la diosa griega Hera y, como tal, protegía a las mujeres, presidía los matrimonios y asistía en los partos. Sin embargo, estos son solo algunos de los roles que tenía la jefa del Olimpo dentro de la religión romana.

Al igual que las advocaciones marianas en la religión católica, Juno era referida a través de distintos epítetos que delimitaban los roles específicos que cumplía. Así, podemos hablar de Juno Regina en el contexto de ser la líder de los dioses, de Juno Lucina cuando asistía en los partos, de Juno Interduca cuando acompañaba a la novia al altar matrimonial, y de Juno Monēta en relación con el tema que nos ocupa.

Cicerón asoció el apodo «Monēta» con el verbo latino «monere,» que significa «advertir,» «avisar» y «aconsejar.» Esto hace referencia a los consejos, avisos o advertencias que, según las leyendas, la diosa ofrecía a los romanos en momentos de crisis.

  1. Alrededor del 390 a. C., cuando sus ocas sagradas graznaron y advirtieron al excónsul Marco Manlio Capitolino de la invasión gala que estaba ocurriendo desde la colina Capitolina, el patricio logró reunir unos hombres y repeler al ejército enemigo.
  2. Previo a un terremoto no identificado, cuando una voz misteriosa desde su templo avisó del sismo y exigió el sacrificio expiatorio de una jabalina embarazada como retribución por su oráculo.
  3. Hacia el 280 a. C., al inicio de las guerras pírricas, cuando los romanos pidieron dinero a Juno para luchar y ella les aconsejó resistir con justicia y valentía, pues así nunca les faltarían fondos. Al cumplirse esta petición, los romanos decidieron honrar a la diosa colocando los talleres de acuñación en las adyacencias de su templo.

Todo lo mencionado anteriormente explica el papel de Juno Moneta como protectora de la ciudad y sus fondos. Además, su templo albergó la ceca de la ciudad desde el año 273 a.C. y hasta la época de Domiciano, es decir, durante al menos 350 años. Era natural que «monēta» dejara de ser solo el epíteto de Juno para convertirse en el nombre de los medios de pago que se producían bajo su patrocinio.

templos de roma

Ilustración de la colina Capitolina en tiempos romanos; en el recuadro, el templo de Juno Moneta. Fuente: Hermeticus Azalamb, Pinterest.

Sin embargo, esta no es toda la historia que se encuentra detrás del término y su asociación con Juno.

Monēta como diosa de la memoria

Si algo caracterizó a los romanos fue su habilidad para asimilar las culturas que incorporaban a sus dominios. En el ámbito religioso, el sincretismo era una práctica común, especialmente en relación con la Antigua Grecia, que era el referente cultural tanto de Roma como de toda Occidente.

Muchos dioses griegos fueron latinizados al punto de que sus nombres en el panteón romano se volvieron prácticamente sinónimos de sus equivalentes griegos. Ya mencionamos antes a Juno como equivalente a Hera, pero en el caso de Monēta, la historia es aún más interesante.

Si volvemos al latín, «monere» también significa «recordar», es decir, traer a la mente algo conocido. Esto apunta a una identificación de Monēta como una diosa asociada a la memoria. En el marco de la religión griega, ya existía una deidad con este atributo: Mnemosina, una titánide que era hija de Gea y Urano y madre, junto con Zeus, de las Musas, que eran las inspiradoras de las artes. Resulta curioso que uno de los significados finales de «monere» sea «inspirar«.

Pero centrémonos en el papel de Monēta como diosa de la memoria. En su interpretación latina de la Odisea, Livio Andrónico se refiere a «la Musa» como «Camena» y la identifica como descendiente de Monēta en uno de sus versos («nam diva Monetas filia docuit», que se traduce como «porque la hija de la diosa Moneta ha dicho»). Esto es solo un ejemplo más del sincretismo entre los mitos griegos y romanos, además de la individualización de Monēta como una diosa por derecho propio.

Ahora bien, ¿por qué se asocia a Juno con Monēta? La respuesta radica en otra actividad que tenía lugar en su templo en el monte Capitolino: el almacenamiento de los «libri lintei», es decir, libros de lino que contenían registros de cónsules y otros funcionarios de siglos anteriores, así como información jurídica y sacerdotal, entre otros asuntos. En otras palabras, estos libros representaban la memoria histórica de Roma. Por lo tanto, el sincretismo religioso, apoyado por la semántica latina, tenía bases sólidas para fusionar a las dos esposas de Júpiter en una sola entidad, al menos en lo que respecta a la capital del mundo.

Monētae: registros para la posteridad

Ahora que hemos entendido cómo y por qué nuestras monedas llevan su nombre, es importante destacar cómo el sincretismo entre Juno y Monēta se refleja incluso en ese pequeño objeto de riqueza que la diosa patrocina. La protección de Juno, en su papel de conservadora de la memoria, «inspiró» como una musa a los emisores de dinero para plasmar en el metal sus historias y leyendas personales.

Durante la República romana, específicamente en la época media y tardía, la autoridad para fabricar moneda ordinaria recaía en el Senado, que llevaba a cabo esta tarea a través de los triunviros monetales, tres magistrados encargados de supervisar todo el proceso, incluyendo el diseño y las inscripciones que aparecerían en las monedas. Esto les brindaba la oportunidad de hacer propaganda de sus carreras personales, las de sus familiares o patrocinadores.

Inicialmente, los motivos representaban a dioses o a Roma personificada, pero con el tiempo se volvieron cada vez más personales, destacando los logros de los antepasados, sus victorias o su valentía. Las firmas en las monedas no ocultaban quién las había acuñado, ya que para los triunviros, esta labor se convirtió en algo propio en lugar de ser un servicio para la nación. A pesar de una breve pausa en esta tendencia entre el 123 y el 115 a.C., no fue suficiente para eliminarla por completo.

Junio moneta moneda
Denario de plata emitido por Tito Carisio en el 46 a. C., dedicado a la propia ceca de Roma.
Por el anverso representa a Juno Moneta y por el reverso elementos de acuñación. Fuente: Juno Moneta – Numismática (ex Sir Gerard Clauson)

En el año 44 a.C., el rostro de Julio César aparecería en las monedas, marcando la primera vez que un personaje vivo se representaría en la acuñación romana. Sin embargo, tras su asesinato ese mismo año, el segundo triunvirato devolvería la amonedación a su cauce ordinario. Sólo sería para darle unos últimos años de vida, en la medida en que el Imperio se consolidaba y las piezas pasaban a ostentar, cada vez con más frecuencia, los perfiles de los mandatarios que hoy en día son el más popular objetivo de los coleccionistas de moneda antigua.

Referencias y fuentes

  • Álvarez, Jorge (2022). Moneta, la diosa romana de confuso nombre que originó la palabra «moneda». La Brújula Verde. Referencia.
  • Bibliograf, S. A. (1964). Diccionario Ilustrado VOX Latino-Español / Español-Latino. Barcelona, España: INELVA, S. A.
  • Littlewood, R. Joy (2006). A Commentary on Ovid’s Fasti, Book 6. Oxford, Reino Unido: Oxford University Press.
  • Stoa Consortium (2000). Suda On Line: Byzantine Lexicography. [Página web en línea]. Referencia.
  • Universidad de Granada (2020). Tema 8: La Moneda Republicana Romana. Studocu. Referencia.